No es solo una frase de película de terror: en el espacio, el sonido literalmente no puede viajar.
El sonido necesita algo que vibre —aire, agua, una pared— para propagarse de un sitio a otro. El espacio es un vacío casi perfecto: no hay prácticamente nada que vibre. Por eso una explosión estelar enorme ocurriría en absoluto silencio.
La luz, en cambio, sí cruza el vacío. Por eso vemos las estrellas, pero nunca las oiremos.