
La Torre Eiffel mide unos 15 centímetros más en verano que en invierno.
El calor dilata el metal, y la torre son más de 7.000 toneladas de hierro. Cuando el sol la golpea, sus átomos se separan un poco y la estructura entera se estira hacia arriba.
Luego, con el frío, vuelve a encogerse. París tiene un monumento que respira con las estaciones.