Curiosidad · Del catálogo de Margen
Los primeros hombres en pisar la Luna pasaron por la aduana

El 24 de julio de 1969, la cápsula del Apolo 11 amerizó en el Pacífico y los tres astronautas más famosos del planeta fueron llevados a Honolulú. Allí les esperaba, entre otras cosas, un trámite de lo más terrestre: el formulario de aduanas e inmigración.
El documento existe, está firmado por Armstrong, Aldrin y Collins, y se conserva. Ruta declarada: salida de Cabo Kennedy con «parada» en la Luna. Mercancía a bordo: «muestras de rocas y polvo lunar». Y en la casilla sobre condiciones a bordo que pudieran propagar enfermedades, la respuesta más inquietante que ha dado nunca un impreso oficial: «por determinar».
No era pura broma burocrática. En 1969 nadie podía jurar que la Luna estuviera libre de microbios, así que los tres pasaron tres semanas en cuarentena, mirando a sus familias a través de un cristal. La NASA no abandonó la costumbre hasta el Apolo 14.
Queda la moraleja involuntaria del papel: puedes salir del planeta, caminar sobre otro mundo y volver convertido en leyenda. La aduana te espera igual.