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Curiosidad · Del catálogo de Margen

Una guerra por la factura de un pastelero

En el México de los años treinta del siglo XIX, entre asonadas y saqueos, un repostero francés llamado Remontel reclamó que unos oficiales le habían destrozado la pastelería en Tacubaya. Pidió una indemnización desorbitada y su queja acabó, junto a otras de ciudadanos franceses, en la mesa del rey de Francia.

París reclamó a México 600.000 pesos, una cifra enorme. México se negó. Y en 1838 la flota francesa bloqueó y bombardeó Veracruz. La prensa bautizó el conflicto con sorna: la Guerra de los Pasteles.

La guerra fue breve pero dejó huella. El general Santa Anna, que salió a combatir a los franceses, perdió una pierna por un cañonazo. Años después, ya en el poder, hizo enterrar la pierna con funeral de Estado, discursos y honores militares.

Una pastelería en la chispa, una pierna con cortejo fúnebre en el desenlace. La historia a veces no necesita guionistas.