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Curiosidad · Del catálogo de Margen

La habitación llena de oro

En noviembre de 1532, en Cajamarca, Francisco Pizarro y menos de doscientos hombres capturaron a Atahualpa, señor del mayor imperio de América. El inca entendió rápido qué movía a aquellos extranjeros y les hizo una oferta sin precedentes: llenaría una vez de oro la habitación donde lo custodiaban, hasta una línea marcada a la altura de su brazo extendido, y dos veces más de plata.

Durante meses, caravanas llegadas de todos los rincones del imperio fueron entregando el tesoro: copas, figuras, láminas arrancadas de los muros de los templos. Los españoles lo fundieron casi todo en barras. Se calcula que reunieron unas seis toneladas de oro y cerca del doble de plata: probablemente el rescate más caro jamás pagado por una sola persona.

Atahualpa cumplió. Pizarro no: meses después lo ejecutó de todos modos. En Cajamarca aún puede visitarse el llamado Cuarto del Rescate, la única construcción inca que queda en la ciudad. Una habitación que llegó a contener un imperio en metal y no pudo comprar una sola vida.