
Cada euro tiene dos precios: el que pagas en caja y el que dejas de conseguir por no usarlo en otra cosa. Al segundo lo llaman coste de oportunidad, no aparece en el tique y casi siempre es el más alto de los dos.
Un ejemplo con cifras redondas: cambiar de móvil de gama alta cada dos años puede suponer unos 600 € al año. Esos mismos 600 € anuales, invertidos con un 7 % de rentabilidad media, rondan los 24.600 € al cabo de veinte años. El precio real del móvil no eran 1.200 €: era lo que esos euros habrían llegado a ser.
No se trata de no gastar nunca —todo gasto renuncia a algo—, sino de gastar sabiendo a qué renuncias. La pregunta rica no es «¿cuánto cuesta?», sino «¿comparado con qué?».